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En trastornos de sobrepeso y obesidad empleamos
distintos métodos de acuerdo a las necesidades
de cada paciente.
1.- Dieta Disociada: Es una dieta que se
basa en combinar adecuadamente los alimentos y
no en la cantidad. El fundamento es disminuir la
acción de la insulina en la formación de grasa.
Hay que evitar, a grandes rasgos, las
combinaciones de alimentos ricos en hidratos de
carbono (pan, fideos) con proteínas (carne,
pollo) o grasas de origen animal (manteca,
mayonesa). Es una dieta que permite comer más
cantidad de alimentos por lo que no se pasa
hambre y se adapta a los gustos y
características del paciente.
2.- Dieta Mediterránea: Se basa en elegir
los mejores hidratos de carbono (pan integral,
arroz integral) y combinarlos con las mejores
proteínas (pescado, lácteos bajo tenor graso),
sin límite de cantidad y con más posibilidades
de combinaciones y el fundamento es también
reducir la acción de la insulina. Es una
alimentación sana, ideal para adelgazar,
mantenerse y para pacientes con celulitis,
trastornos circulatorios, cardíacos, colesterol
elevado o simplemente para sentirnos mejor.
3.- Dieta Disociada-Hipocalórica: Para
pacientes con mayor exceso de peso o que deseen
adelgazar más rápidamente indicamos una Dieta
Disociada con un control calórico que puede
oscilar entre 1.000 y 1.400 calorías por día.
Así tenemos una dieta que multiplica sus
acciones, adelgaza por la adecuada combinación
de alimentos y también por la restricción
calórica moderada, consiguiéndose similares
resultados a los de una dieta hipocalórica
extrema pero sin pasar hambre.
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